Cuando sales de la Basílica superior para introducirte en la inferior puede verse una zona llena de ruinas arqueológicas que muestran como este lugar fue considerado como zona sagrada desde el comienzo del cristianismo.
Comentario personal, a estilo de un diario, de la vida, experiencia y reflexión de Gregorio que comenzó en La Puebla de Montalbán y continúa en Guadalajara donde vive y trabaja.
Aquí podemos ver el interior de la gran Basílica de la Anunciación. Una iglesia en dos plantas. La planta superior podemos ver que destaca la luz que proviene de unos grandes ventanales y una preciosa cúpula. En el centro, delante del altar mayor, hay como un pozo, un brocal desde donde se puede ver la planta inferior mas bien dedicada a celebraciones penitenciales y que guarda un magnífico tesoro arqueológico. Son los restos de una vieja vivienda donde se puede leer en una columna el saludo de AVE MARIA.
Un lugar bíblico tan importante como Nazaret tiene mucho que mostrar y mucho que enseñar. Entre las dos iglesias, la de San José, que es donde hemos celebrado la Eucaristía, y la gran Basílica de la Anunciación, que es hacia donde nos dirigimos por el paseo de un sencillo jardín, el peregrino puede ver muchas ruinas, escuchar muchas tradiciones y aprender muchas enseñanzas. En este camino, el peregrino solo busca a Dios, tener experiencia de Dios, como ese día la tuvo María.