jueves, 17 de diciembre de 2009

Cielos, lloved vuestra justicia.

¡CIELOS,
LLOVED
VUESTRA JUSTICIA!

¡Cielos, lloved vuestra justicia!
¡Abrete, tierra!
¡Haz germinar al Salvador!
Oh Señor, Pastor de la casa de Israel,
que conduces a tu pueblo,
ven a rescatarnos por el poder de tu brazo.
Ven pronto, Señor.
¡Ven, Salvador!
Oh Sabiduría, salida de la boca del Padre,
anunciada por profetas,
ven a enseñarnos el camino de la salvación.
Ven pronto, Señor.
¡Ven, Salvador!
Hijo de David,
estandarte de los pueblos y los reyes,
a quien clama el mundo entero,ven a libertarnos,
Señor, no tardes ya.Ven pronto, Señor.
¡Ven, Salvador!
Llave de David y Cetro de la casa de Israel,
tú que reinas sobre el mundo,
ven a libertar a los que en tinieblas te esperan.
Ven pronto, Señor.
¡Ven, Salvador!
Oh Sol naciente,
esplendor de la luz eterna
y sol de justicia,
ven a iluminar a los que yacen de sombras de muerte.
Ven pronto, Señor.
¡Ven, Salvador!
Rey de las naciones y Piedra angular de la Iglesia,
tú que unes a los pueblos,
ven a libertar a los hombres que has creado.
Ven pronto, Señor.
¡Ven, Salvador!
Oh Emmanuel, nuestro rey,
salvador de las naciones,
esperanza de los pueblos,
ven a libertarnos,
Señor, no tardes ya.
Ven pronto, Señor.
¡Ven, Salvador!

martes, 15 de diciembre de 2009

3º Vela del Adviento. Un Hospital con esperanza.

La tercera vela del Adviento se la pondría a esa niña de la cual hago referencia en el último Buenos días, aquella que miraba el árbol de Navidad de Callao y comprobaba que era demasiado grande. Pero creo que la tengo que compartir la luz de la tercera vela del Adviento con la experiencia del Hospital que tengo. Hay un fraile ingresado en él. Me llama la atención que el camino para ir es de subida y para volver, lógicamente, es de bajada.
En estos días de ambiente navideño uno puede ver cómo la decoración ambiental y festiva solo ocupa una parte de la gran avenida en la que se encuentran dos calles, superada la primera uno entra en tristeza ante la falta de luz y color; como si para llegar al Hospital uno tuviera otro tipo de esperanza menos brillante y colorida, pero sí más realista y afectiva. Menos mal que el personal del Hospital no carece de sensibilidad y, en sus tiempos libres, por no decir muertos que aquí sonaría muy mal, han extendido por las plantas un poco de sensibilidad navideña.
Son los enfermos los que necesitan alegría. Son los enfermos los que necesitan esperanza. Son los enfermos los que necesitan buenas noticias que hagan de sus vidas motivo de salud, bienestar y felicidad. Por ellos, por esos médicos, esas enfermeras, esos auxiliares, esos hombres y mujeres que trabajan en los Hospitales y tratan con sus sonrisas y sus manos hacer la vida más agradable a los que escasamente tienen vida, los que se merecen que la luz de la tercera vela de la Corona del Adviento, la luz de la alegría, la luz gaudete, brise en su interior para iluminar a sus pacientes que buscan en ellos el Adviento de una buena esperanza.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Un beso. 2º vela del Adviento.

Si hay algo que ha llamado mi atención estos días ha sido el beso de una niña a su padre cuando se despedía de él en la puerta de un colegio. "Sabes, papá, que te quiero mucho". A lo que respondió el padre, Lo sé. Yo también te quiero".
Estuve a punto de llorar de la emoción que sentí al contemplar esa bella imagen y escuchar tan tiernas palabras.
Pensando un poco, y sobre todo en este tiempo de Adviento, que bonito sería, cuando abrimos las ventanas de nuestra habitación y miramos hacia el cielo por la mañana, tras despertarnos del sueño, y decir, "Sabes, Papá. Sabes, Buen Dios, que te quiero mucho". Y la brisa de la mañana, el susurro del aire y el coro de los gorriones de la plaza del Carmen que digan, "Lo sé. Yo también te quiero.


Que la luz de la segunda vela del Adviento nos llene de amor y esperanza.


viernes, 11 de diciembre de 2009

Quisiera tener un cuerpo como el de Christiano Ronaldo.



Quisiera tener un cuerpo como el de Christiano Ronaldo para que me dejen en paz. Sí, para que me dejen en paz. Uno ya no tiene la belleza de los veinte años, ni la cabeza de los veinte años, ni el cuerpo de los veinte años. Y por qué narices parece que siempre que presento el carné de identidad me exigen el rostro de aquellos años.
Este chico parece que lo tiene todo, y lo tiene todo: es guapo, tiene buen cuerpo, parece resultón y divertido, se dedica a lo que le gusta y gana mucho dinero. Me gustaría parecerme a este chico, pero no. Me gustaría seguir siendo quien soy, y seguir sintiendo el paso de los días y los años en mi vida.
Hace unos días fui a visitar a un grupo de amigas que ya tienen edad. Me sentí tan mal con su recibimiento que me dieron ganas de salir corriendo, y si bien me invitaron a comer mejor me hubiera sabido un bocadillo en el Retiro. No sé con qué ojos me miraron pero me afearon de narices: que estaba muy gordo, que estaba muy grande, que estaba muy mayor. Y uno manteniendo el tipo. Creo que, gracias que conté hasta diez, hasta quince, hasta veinte, que si no ... Como si ellas no tuvieran que callar, más viejas, más alcahuetas, más rancias.
Quisiera tener otro cuerpo que el que se me va formando, pero no sé qué hacer. Pagar un gym no me parece lo más correcto, conforme andan los tiempos. Correr no puedo, tengo muy mal los meniscos de ambas rodillas. Andar creo que ando, y mucho. Trato de beber mucha agua, de comer con prudencia sin quedarme con hambre. Si veo un circuito de ejercicios en mis paseos no los ignoro. Pero veo que no, que no adelgazo, que no pierdo kilos. Pero sigo andando, sigo bebiendo agua, sigo haciendo mis ejercicios; no desespero porque todo esto me hace sentirme bien.
Eso sí, creo que no volveré a ver a mis amigas. Bastante tengo con mi cuerpo como para que me lo cacareen más. Eso sí, volveré a ver aquellos que me miren a lo ojos, a los que vean algo más que un físico en mi, a aquellos que se preocupen por mi felicidad y mi salud. Esos sí que son amigos. Lo demás sombran.
Y no sé por qué he puesto el ejemplo de Christiano Ronaldo, porque en verdad su cuerpo no me gusta, ni me dice nada, su cuerpo me parece hambriento y ni siquiera lo considero guapo. Pero ha sido el primero que me ha venido a la cabeza, el primero que he encontrado en Internet, y el que mejor viene a pelo en esta reflexión. Desde aquí le pido disculpas si se siente ofendido por utilizar su nombre y su imagen. Pero el chico me comprenderá.
Quisiera tener mi cuerpo con menos tripa, mejores rodillas, unos riñones nuevos, un pecho como Dios manda. Pero no, este es mi cuerpo y con él tengo que vivir y disfrutar de la vida, mi vida. Que rabia me da cuando alguien me la amarga.
Quisiera tener un cuerpo como el de Christiano Ronaldo aunque solo fuese para que me dejen en paz.


jueves, 10 de diciembre de 2009

Carta a los Artistas.


Queridos artistas, quisiera dirigir también yo, como ya lo hizo mi predecesor, un cordial, amigable y apasionado llamamiento. Sois los custodios de la belleza, tenéis, gracias a vuestro talento, la posibilidad de hablar al corazón de la humanidad, de tocar la sensibilidad individual y colectiva, de suscitar sueños y esperanzas, de ampliar los horizontes del conocimiento y del compromiso humano. ¡Agradeced los dones recibidos y sed plenamente conscientes de la gran responsabilidad de comunicar la belleza, de comunicar la belleza a través de la belleza! ¡Sed también, a través de vuestro arte, anunciadores y testigos de esperanza para la humanidad¡ ¡Y no tengáis miedo de relacionaros con la fuente primera y última de la belleza, de dialogar con los creyentes, con quien, como vosotros, se siente peregrino en el mundo y en la historia hacia la Belleza infinita!
La fe no quita nada a vuestro genio, a vuestra arte, es más, los exalta y los nutre, los anima a atravesar el umbral y a contemplar con ojos fascinados y conmovidos la meta última y definitiva, el sol sin crepúsculo que ilumina y hace bello el presente. San Agustín, cantor enamorado de la belleza, reflexionando sobre el destino último del hombre y como comentando ante litteram la escena del Juicio que tenéis hoy ante vuestros ojos, escribía: "Gozaremos, entonces de una visión, hermanos, nunca contemplada por los ojos, ni oída por los oídos, nunca imaginada por la fantasía: una visión que supera todas las bellezas terrenas, la del oro, la de la plata, la de los bosques y de los campos, la del mar y del cielo, la del sol y la luna, la de las estrellas y los ángeles; la razón es ésta: es la fuente de cualquier otra belleza"
Os deseo a todos vosotros, queridos artistas que llevéis en vuestros ojos, en vuestras manos, en vuestro corazón ésta visión, para que os dé alegría e inspire siempre vuestras bellas obras. Mientras os bendigo de corazón, os saludo, como lo hizo Pablo VI, con una palabra: ¡Hasta pronto!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Museo de la Palabra. Iº Certamen Literario.

“Hace días que llueve a cántaros. Y la gata se comió el último grillo que nos mantenía despiertos"

Mª de la Soledad Uranga.
Ganadora
Iº Certamen Literario
Museo de la Palabra.
QUERO-Toledo
7.000€

sábado, 5 de diciembre de 2009

Aminetu Haidar, signo del Adviento. Primera vela, la azul.



Buscando signos del Adviento podría decir que esta sencilla mujer, Aminetur Haidar, se ha convertido en mi primera vela del Adviento. En ella, y por ella, he encendido la vela azul, como queriendo reivindicar la justicia, tan gritada por los profetas en el desierto y cuya repercusión rebrota en las grandes urbes. Ella, pobre, sencilla, pero constante, tiene en jaque a dos gobiernos y muchos la miran como peligrosa, su acción puede ser imitada en cualquier terminal y, sin ánimo de protagonismo, con voz silenciosa, gritar los derechos fundamentales de cualquier hombre o mujer. Su huelga de hambre ha movido a otras voluntades a la solidaridad contra la violación de los Derechos Humanos y ha traido hacia sí a escritores, políticos, cineastas, etc.
Aminetur no está sola, a ese mundillo de la cultura que gusta de las pancartas y pegatinas y, ante una cámara gritan, bailan y reivindican lo que el guión del espectáculo exija. Pero hay detrás de Aminetur, y a su lado, otras mujeres como ella, que son las que le dan fuerza, aquellas que han sufrido las injusticias de unos gobiernos autoritarios que violan derechos a la fuerza.
Aminetur Haidar se ha convertido con su voz callada, con su silencio sonoro, con su huelga de hambre, en una profeta en el aeropuerto de Lanzarote, y, como si en un desierto se tratase, su palabra hace eco en todos los medios de comunicación, prensa, televisión, radio e Internet. Porque Aminetur Haidar está preparando verdaderos caminos de justicia.