jueves, 16 de octubre de 2008

DOMUND 2008


A finales de septiembre, Almudena Grandes, escribía una columna divertida, con su estilo crítico, más refiriéndose al mundo de la economía. Parece que se ha callado el grito ecológico que nos advertía de los peligros futuro por el cambio climático, y la única voz que se escucha es la que, día tras día, nos habla del cambio económico que, desde la cesta de la compra, hasta los movimientos financieros se están produciendo en muchos estados del bienestar.
Por lo visto, cuenta la Grandes, el padre de Charlie Dickens, en la puerta de la cárcel habló muy sinceramente con su hijo y le dijo que la diferencia entre un hombre feliz y uno desgraciado, ganando los dos lo mismo, diez libras, el primero gasta nueve, y el segundo gasta once.
La burbuja inmobiliaria, económica y financiera ha estallado y no se ven muchos desgraciados, por lo menos virtualmente. Nadie dice ahora que España va bien, aunque parece que nuestros políticos quieren utilizar la frase para enmascarar las grandes preocupaciones de fondo con otros temas que rasgan vestiduras y llenan de ceniza los ojos que quieren ver. Cualquiera que aporte dos monedas al templo, las dos monedas de la caridad, estará dando mucho, mas de lo que tiene, porque no será dinero teórico, sino parte de su vida y de su corazón.
El domingo celebramos el DOMUND, el Domingo Mundial de las Misiones; se necesita tanto, hay tanto que hacer, se puede hacer tanto con tan poco que con dos monedas podemos diferenciarnos del hombre desgraciado.

Premios literarios.



Por mucho que he buscado en los periódicos digitales no he logrado averiguar quién es el afortunado literario que se ha ganado, por decirlo de algún modo, el Premio Planeta 2008. Y digo ganar, con tono de ironía, porque me imagino que ayer la columna de Canela Fina, que escribe Luis María Ansón, ponía en evidencia el entramado de este premio.
Creo que todos sabemos que es un premio comercial y mercantil, lo que yo no sabía es que, ya de ante mano, es propuesto el escritor para que escriba la novela ganadora. Hará algo más de un año, el mismo Ansón, en la editorial del Suplemento Cultural del Mundo, escribía sobre la farsa del Premio Cervantes, politizado totalmente. De seguir así, este magnífico maestro de las letras, tirando de la manta, desenmascara los intereses de los Premios Novel, Los Premios Príncipe de Asturias, o simplemente el concurso literario de mi pueblo. Pero yo dudo, cosa que es mía, que estos actos ayuden y favorezcan el mundo de las Letras, en todo caso el de los libros. Pero si lo dice Don Luis María Ansón me lo pensaré.
Por cierto, el año pasado, entre las callecitas del barrio judío de Córdoba tuve el gustazo de estrecharle la mano y decirle, entre muchos nervios que me atragantaban la lengua, que era un gran admirador de su saber. Como siempre, rodeado de mujeres guapas, hombres doctos y toreros.

Esta mañana, entre mis correos electrónicos, he encontrado un email de una amiga, a la cual admiro mucho, que me comunica que ha sido Fernando Savater el afortunado del Premio Planeta. Felicidades. Qué suerte que tiene. Ahora solo falta que confiese cuando le propusieron escribir la novela que sería premiada.

martes, 14 de octubre de 2008

La vendimia.




No sé si son las fuerzas o las ganas las que me impiden escribir hoy estas frescas palabras. Este pilarico fin de semana he estado vendimiando; he regresado a la familia, a la tierra, al pueblo.
Reconozco que me gusta vendimiar, es el único trabajo del campo que despierta pasiones en mi y lo es por ver reunida a la familia entorno a la cosecha.
Si no me acerco a mi pueblo tengo la sensación de crear vacíos y lagunas que distancian el afecto con mis seres queridos.
Si me acerco sé que lo que pasará en las próximas cuarenta y ocho horas será mucho más duro que una exigente rutina de abdominales.
Pero tira la familia, tira el pueblo, tira la vendimia. De no acercarme a recoger el fruto de los viñedos me perdería el contacto con mi hermano pequeño que ya casado hace su jornal por otros campos.
La vendimia es una escusa para volver a estar con los padres, la gran cepa que me ha visto crecer y que observa ahora mi agrio sabor embotellado.
La vendimia es un trabajo alegre, de cuadrillas, llena de historias y leyendas, que mitiga la soledad de agricultor a lo largo de todo el año.
La vendimia es la vida; uno espera una buena cosecha, abundante y dulce.
Es el momento de abrir las hojas del último libro de Noah Gordon, La Bodega, y empezar a leer. Como le pasa a Josep Álvarez, hay rincones en el mundo donde la vida recobra su sentido y los sueños se alimentan del cultivo de la vid. Porque la sangre del Señor sabe a vino.

viernes, 10 de octubre de 2008

Dos libros, dos películas.




Aprovechando mi estancia en Madrid quise ir al cine. Ahora hay en cartelera muy buenas películas, dos de ellas basadas en dos libros que no hace mucho he leído; Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez, y El niño del pijama de rayas, de John Boyne. El primer libro contiene cuatro relatos de derrotas de la contienda española, el cuarto es el que da título al libro; muy duros dada la temática a reflexionar. El segundo es la historia tierna de un niño, Bruno, que es arrancado del ambiente de su niñez en el Berlín de la Segunda Guerra Mundial y es llevado a las cercanías de los Campos de Concentración Nazi en Auschwitz, donde su vocación de explorador le llevará a conocer a un nuevo niño con el que surgirá una gran amistad.
Te recomiendo que las veas. Te recomiendo que los leas. No quiero hacer comparaciones, son dos géneros distintos: uno literario donde impera la imaginación y, el otro, cinematográfico donde la imagen es muy importante. Creo, dada la cercanía del fin de semana, que bien pueden ser dos opciones buenas para complementar el tiempo de ocio. Eso sí, recomiendo primero leer el libro, se ve la película de otra forma. También es válido ver la película para recrear el libro.
Siempre será mejor leer los libros. Pero el tiempo de ver una gran película en una pantalla grande es pequeño. Sea como sea, hagas lo que hagas; aprovéchalo.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Violencia de género

Me alegra saber que el profesor Neyra respira por sí tras los dos meses que lleva ingresado en estado de coma. En este tiempo he pensado mucho en él y en su gesto heroico. Y os preguntareis por qué.
Hace unos días, a finales de septiembre, unos amigos me invitaron a cenar vaca a la plaza de su pueblo como final de sus fiestas. No me gusta comer fuera y públicamente. No es que me dé asco, simplemente que no me gusta. Si me veis comiendo en una plaza es por compromiso, por protocolo, como digo yo. Pero reconozco que la vaca estaba muy rica, muy bien guisada, con un punto exquisito. Para terminar fuimos a tomar un café, que no lo pagaba el Ayuntamiento.
Mientras esperábamos presencié un gesto de violencia que bien se podía decir de género. Un hombre, el doble que un Servidor, no sé que estaría hablando con su pareja que terminó en voces y con la mano en alto. Se ve que para no plasmarla en el rostro femenino tomó el vaso de su cerveza y lo estampó contra el suelo. Y sin mediar segundo salió rápidamente del bar. Todo fue muy rápido. Y pensé en el gesto bravo y valiente de Don Jesús Neyra. Porque, ante la situación vivida, el hombre de la cerveza era un gigante, Goliat, frente a mí, que no soy pequeño y me consideraba un diminuto David.
No sé si fue porque no era mi pueblo, no era mi gente, me sentía fuera de sitio y no conocía de nada a esa pareja. Sentí miedo y me alejé de la puerta para que el hombre violento saliera con presteza. Lo malo es que detrás salió la mujer que con tono dulce le iba llamando: “espera, espera”.
La vida se repite muchas veces.

martes, 7 de octubre de 2008

Jonás Brothers


He tenido que buscar en Internet el acontecimiento histórico que estuve apunto de presenciar ayer en Madrid. La plaza de Felipe II estaba abarrotada de jóvenes quinceañeros, la mayoría chicas, por los suelos. Las bocas del Metro Goya expulsaban adolescentes a puñados. Por la forma en la que estos muchachos estaban colocados intuí que estaban formando cola para algo. Rara es la semana en la que, la preciosa Gala, no contempla un evento; le montan una carpa, la plaza se llena de vehículos o se distribuye en mano publicidad.
Observando la explanada pude ver que había una plataforma, una tarima sencilla, una mesa y unas sillas, como cuando un escritor firma sus libros. Pero me extrañaba mucho que tanto “pavo nervioso”, ya empezaban a escucharse gritos descontrolados, hicieran una cola tan larga por un libro, ni una exclusiva de Harry Potter, ni Ken Follet en la Feria del Libro.
Me acerqué al escenario y pude distinguir unas fotos de adolescentes y el nombre de “Brothers”. Como tenía prisa allí los dejé. Tengo que confesar que algunos grupillos, por los suelos y en corro, estaban con los libros abiertos haciendo los deberes.
Ha sido esta mañana cuando me ha llamado la curiosidad por saber quienes eran y qué ocurrió, ya que fue lo que más me impactó en el día de ayer; ver tanto adolescente en un mismo sitio. Por lo visto el grupo de llama “Jonás Brothers” y en la plaza había más de cinco mil jóvenes esperando este fenómeno musical de la factoría Disney.
No me extraña que hubiera codazos y peleas, gritos histéricos y nerviosismo pleno, incluso niños perdidos. Los ídolos se llaman Nick, Joseph y Paul. Hace unos meses eran unos desconocidos. La primera de las afortunadas que consiguió su preciado autógrafo llevaba en la plaza desde las dos de la madrugada. Algunos padres, para evitar que sus hijos hicieran novillos, fueron ellos los que madrugaron para ser de los primeros.
No lo entiendo. Los periódicos hablan de más de cinco mil jóvenes. En fin. ¡Divina juventud!

domingo, 5 de octubre de 2008

Nómadas.





El sábado es el único día de la semana que no utilizo el despertador, me gusta dormir con la tranquilidad de despertar de una forma natural, sin sobresaltos. Leer o ver una película la noche anterior y con el silencio de la noche envolverme en mis sábanas y sueños. Mi gran sueño es viajar y escribir lo que siento, veo y percibo. Pero hay sábados en los que este placer no lo puedo disfrutar: tal vez porque tenga que ir a las monjas, que tenga que realizar un viaje, o simplemente que haya quedado con un amigo para desayunar. Pues ese disgusto, ultimamente, se convierte en un placer cuando escucho en Radio Nacional la voz de Álvaro Soto y con él, mientras me aseo, recorro parte del mundo. El programa se llama Nómadas y os lo recomiendo.
Nómadas es un programa de radio sobre viajes, que te hace sentir protagonista de ese destino y, con efectos especiales por los muchos medios que cuenta, puedes percibir los sonidos, apreciar colores, sentir aromas y gustar los ricos y tradicionales platos que nos presentan. Es como el programa de mi amigo, Damian, La Odisea, en Radio Puebla, pero mucho más odisea, mucho más grande; con entrevistas, con testimonios, con noticias de actualidad. Álvaro Soto me llevó, como a todos los radioaficionados de ese programa, a los madrugadores de ocasión, como un servidor, a Yunnan, una ciudad al sur de China y nos metió en un arrozal para sentir con todos los sentidos la belleza de esta ciudad.
No soy fanático de ese programa. Reconozco la buena y excelente textura con que está hecho y me gustaría llevarlo a mi programa de libros para poder transmitir el amor, el respeto y la pasión por la lectura. Pero, queridos amigos, el programa está en Internet. ¡No hace falta madrugar! Para hacer las maletas y marcharse, como un nómada, a China, a Atenas, a la India, hay tiempo a lo largo del día. Felices sueños, en todos los sentidos.