miércoles, 8 de octubre de 2008

Violencia de género

Me alegra saber que el profesor Neyra respira por sí tras los dos meses que lleva ingresado en estado de coma. En este tiempo he pensado mucho en él y en su gesto heroico. Y os preguntareis por qué.
Hace unos días, a finales de septiembre, unos amigos me invitaron a cenar vaca a la plaza de su pueblo como final de sus fiestas. No me gusta comer fuera y públicamente. No es que me dé asco, simplemente que no me gusta. Si me veis comiendo en una plaza es por compromiso, por protocolo, como digo yo. Pero reconozco que la vaca estaba muy rica, muy bien guisada, con un punto exquisito. Para terminar fuimos a tomar un café, que no lo pagaba el Ayuntamiento.
Mientras esperábamos presencié un gesto de violencia que bien se podía decir de género. Un hombre, el doble que un Servidor, no sé que estaría hablando con su pareja que terminó en voces y con la mano en alto. Se ve que para no plasmarla en el rostro femenino tomó el vaso de su cerveza y lo estampó contra el suelo. Y sin mediar segundo salió rápidamente del bar. Todo fue muy rápido. Y pensé en el gesto bravo y valiente de Don Jesús Neyra. Porque, ante la situación vivida, el hombre de la cerveza era un gigante, Goliat, frente a mí, que no soy pequeño y me consideraba un diminuto David.
No sé si fue porque no era mi pueblo, no era mi gente, me sentía fuera de sitio y no conocía de nada a esa pareja. Sentí miedo y me alejé de la puerta para que el hombre violento saliera con presteza. Lo malo es que detrás salió la mujer que con tono dulce le iba llamando: “espera, espera”.
La vida se repite muchas veces.

martes, 7 de octubre de 2008

Jonás Brothers


He tenido que buscar en Internet el acontecimiento histórico que estuve apunto de presenciar ayer en Madrid. La plaza de Felipe II estaba abarrotada de jóvenes quinceañeros, la mayoría chicas, por los suelos. Las bocas del Metro Goya expulsaban adolescentes a puñados. Por la forma en la que estos muchachos estaban colocados intuí que estaban formando cola para algo. Rara es la semana en la que, la preciosa Gala, no contempla un evento; le montan una carpa, la plaza se llena de vehículos o se distribuye en mano publicidad.
Observando la explanada pude ver que había una plataforma, una tarima sencilla, una mesa y unas sillas, como cuando un escritor firma sus libros. Pero me extrañaba mucho que tanto “pavo nervioso”, ya empezaban a escucharse gritos descontrolados, hicieran una cola tan larga por un libro, ni una exclusiva de Harry Potter, ni Ken Follet en la Feria del Libro.
Me acerqué al escenario y pude distinguir unas fotos de adolescentes y el nombre de “Brothers”. Como tenía prisa allí los dejé. Tengo que confesar que algunos grupillos, por los suelos y en corro, estaban con los libros abiertos haciendo los deberes.
Ha sido esta mañana cuando me ha llamado la curiosidad por saber quienes eran y qué ocurrió, ya que fue lo que más me impactó en el día de ayer; ver tanto adolescente en un mismo sitio. Por lo visto el grupo de llama “Jonás Brothers” y en la plaza había más de cinco mil jóvenes esperando este fenómeno musical de la factoría Disney.
No me extraña que hubiera codazos y peleas, gritos histéricos y nerviosismo pleno, incluso niños perdidos. Los ídolos se llaman Nick, Joseph y Paul. Hace unos meses eran unos desconocidos. La primera de las afortunadas que consiguió su preciado autógrafo llevaba en la plaza desde las dos de la madrugada. Algunos padres, para evitar que sus hijos hicieran novillos, fueron ellos los que madrugaron para ser de los primeros.
No lo entiendo. Los periódicos hablan de más de cinco mil jóvenes. En fin. ¡Divina juventud!

domingo, 5 de octubre de 2008

Nómadas.





El sábado es el único día de la semana que no utilizo el despertador, me gusta dormir con la tranquilidad de despertar de una forma natural, sin sobresaltos. Leer o ver una película la noche anterior y con el silencio de la noche envolverme en mis sábanas y sueños. Mi gran sueño es viajar y escribir lo que siento, veo y percibo. Pero hay sábados en los que este placer no lo puedo disfrutar: tal vez porque tenga que ir a las monjas, que tenga que realizar un viaje, o simplemente que haya quedado con un amigo para desayunar. Pues ese disgusto, ultimamente, se convierte en un placer cuando escucho en Radio Nacional la voz de Álvaro Soto y con él, mientras me aseo, recorro parte del mundo. El programa se llama Nómadas y os lo recomiendo.
Nómadas es un programa de radio sobre viajes, que te hace sentir protagonista de ese destino y, con efectos especiales por los muchos medios que cuenta, puedes percibir los sonidos, apreciar colores, sentir aromas y gustar los ricos y tradicionales platos que nos presentan. Es como el programa de mi amigo, Damian, La Odisea, en Radio Puebla, pero mucho más odisea, mucho más grande; con entrevistas, con testimonios, con noticias de actualidad. Álvaro Soto me llevó, como a todos los radioaficionados de ese programa, a los madrugadores de ocasión, como un servidor, a Yunnan, una ciudad al sur de China y nos metió en un arrozal para sentir con todos los sentidos la belleza de esta ciudad.
No soy fanático de ese programa. Reconozco la buena y excelente textura con que está hecho y me gustaría llevarlo a mi programa de libros para poder transmitir el amor, el respeto y la pasión por la lectura. Pero, queridos amigos, el programa está en Internet. ¡No hace falta madrugar! Para hacer las maletas y marcharse, como un nómada, a China, a Atenas, a la India, hay tiempo a lo largo del día. Felices sueños, en todos los sentidos.

cobardes




El director de mi programa de radio, Gaby, fue el que me habló de cobardes, una película de José Corbacho y Juan Cruz que,los que estamos metidos en el mundillo de la enseñanza, no deberíamos perder la oportunidad de ver.
Hablar de Corbacho y Paz Padilla parece, da la impresión, que vamos a hablar de un film poco serio, pero en los ciento once minutos que dura la proyección, en la comodidad de nuestro asiento podemos sentir la tensión, la violencia, el agobio y el miedo de nuestros protagonistas: Gaby, vaya casualidad, también se llama como mi jefe, y Guille, dos alumnos de la ESO que muestran el acoso escolar que hay en nuestras aulas y, desde sus respectivas familias, la problemática que envuelve esta violencia.
Es una buena película para trabajar desde las tutorías, para ver en familia con nuestros hijos, o simplemente con unos amigos. Creo que no es cuestión de reflexionar desde qué bando estamos o nos sentimos, víctima o verdugo, ni de analizar la interpretación de los actores,sino, más bien, de reflexionar sobre cómo podemos erradicar cualquier tipo de violencia en los colegios y en nuestra sociedad.

sábado, 4 de octubre de 2008

San Francisco de Asís, 4 de octubre.


Hacía mucho tiempo que no se escuchaban en La Puebla de Montalbán las campanas del Convento. Muchos han mirado al calendario para buscar la memoria y la justificación de dicho alboroto. No suenan bien, están muy cascadas, dañadas por las inclemencias y el olvido seráfico. Hoy es San Francisco de Asís, su solemnidad y su misa es la puesta en marcha de un nuevo curso académico y pastoral para nuestros niños y jóvenes.
Me ha gustado hablar con María Elena, de la Recua, que me ha confesado que le gustaría hacer algo, un teatrillo, una representación, un algo con San Francisco.
Francisco fascina a todos. Esta mañana las monjas han celebrado y cantado una misa de catedral, los hermanos franciscanos seglares han sentido la necesidad de tomar un chocolate como hermanos, los frailes se han unido a los clérigos del lugar para hacer mas compartida la fiesta, y muchos hombres y mujeres, en esta fresca puesta de sol, han visto la más bella huella de Dios en este magnífico día.
Paz y Bien a los amigos y amantes de San Francisco.

jueves, 2 de octubre de 2008

miércoles, 1 de octubre de 2008

Gracias, muchas gracias.


No creo que sea inalcanzable, ni inaccesible, ni inexpugnable, ni ilocalizable, ni infranqueable, ni incomunicable, ni infelicitable, ni siquiera me considero una persona “in”. Creo que es la Celestina la que dice la frase: “Quien me busca me encuentra”.
Estoy aturdido, atolondrado con tanta felicitación desde primeras horas de la mañana. Acostumbrado, en estos cinco años anteriores, a apagar el móvil y marcharme a vendimiar con mis padres, el hecho de estar abierto me avergüenza por ser centro de tanta atención.
Hay momentos en los que uno se colapsa, estás hablando con el móvil, suena el teléfono fijo, notas el pitido de un mensaje y por el correo electrónico te entran otras felicitaciones. Es muy bonito recibir tanto cariño y de tanta gente, confieso que hay algunos mensajes que no sé de quien son y es un corte llamar para averiguarlo, se agradecen. Pero es mejor dejar todo, apagar todo, desligarse de todo y, por unas horas, que tampoco hay que ser descortés, pasear por entre las calles donde están los proyectos, las argumentaciones, las ilusiones y los sueños, y, en una noche estrellada, y preciosa como la de anoche, no sentirte el centro del mundo.
Gracias, muchas gracias.