martes, 29 de enero de 2008

Lisboa 2008








Después de pasar varios días de mi viaje a Lisboa puedo decir que ha sido mi viaje; pocas veces en mis trayectorias he sentido que mi cuerpo viaja por completo al unísono, mente y corazón, que disfruto del instante y que ese momento se hace eterno. Me atrevería a poner palabras a los sentidos que examinan cada calle, cada persona, cada color. Me atrevería a plasmar el olor a chocolate del Barrio Alto en la noche de luna menguante; a mostrar el sabor de un rico y caliente café con leche en el Chiado mientras unos jóvenes llenan la plaza de pompas de jabón o su rico bacalao en un sencillo restaurante donde te agasajan de amabilidad; el tacto de su tranquila gente que proviene del mas allá, de Brasil o Monzambique; el ruido de su saudade hablar, de su fado, la voz de Saramago y de su sencilla gente; y ver, ver mucho, todo, sin dejar hueco a la vista, desde esa abuela enlutada a ese joven con traje y pies descalzos. Esta vez Lisboa tiene palabras de palabras, de tranquilidad, de estar sentado gustando un café y una grata conversación bañados por la luz lusitana que sigila la conversación. Es verdad que he llevado, como en otros viajes, un cuaderno para mis anotaciones. Pero en este viaje lo escrito no es lo importante, ni siquiera lo que cuento, sino la vivencia, el estar ahí, allí, compartiendo el secreto de la amistad, el dolor de la vida y la esperanza de un futuro mejor.Han sido tres momentos muy significativos, que conociendo los lugares, me parece increíble que la enseñanza sea tan grande, tan bella y tan espiritual. Tal vez, la próxima vez que vaya a Lisboa te quieras venir conmigo.

lunes, 28 de enero de 2008

Ntra. Sra. de la Paz




El pasado día 24 de enero festejamos el día de nuestra patrona, Ntra. Sra. de la Paz. No pensaba ir a misa, tenía que preparar las maletas para un largo viaje y realizar varios encargos. Pero esa mañana escuché en la radio que la policía española había detectado y detenido una trama terrorista en Barcelona. Dejé la maleta y todo lo que tenía entre manos y me fui a misa para unirme al fervor pueblano por esta fría virgen del mes de enero y a sus pies pedir por la paz. Me alegró ver a Pepe Anaya, anterior párroco de La Puebla que por disponibilidad diocesana se encuentra en tierras peruanas ejerciendo su ministerio pastoral. Me pongo nervioso solo de pensar que haya hombres o mujeres que les importe tan poco la vida que quieran quitársela a los demás ofreciéndose, inmolándose, como cuerpos bombas a la divinidad. Virgen de la Paz, ruega por nosotros.

La comunicación es la base del buen entendimiento


"La comunicación es la base del buen entendimiento". Tengo que reconocer que me gustó que Carlos Ariel volviera a utilizar esta frase en la celebración del tercer aniversario de Radio Puebla. Hace unas semanas imprimía estas palabras como agradecimiento a los que han participado en la revista que FyC Multimedia había confeccionado en el número de Navidad. Por eso, cuando el pasado día 23 de enero nos convocaron en el Museo de la Celestina para brindar por los tres años de andadura de esta buena onda pueblana, las palabras de Carlos me llegaron muy dentro. Son tres años los que lleva siguiendo los acontecimientos de nuestro pueblo esta pequeña emisora que situada en la calle San Francisco hace que la sienta como de mi propiedad. Tenemos que autoeducarnos en el diálogo, en la escucha, en la buena comunicación, no solo como personas, sino también como pueblo; por eso todos hacemos la Radio. Y por eso, como díjo su Director, es muy importante estar aquí. También tomó la palabra Doña Araceli Ladera, nuestra Alcaldesa, que veía con buenos ojos todo lo que que este equipo de profesionales de la información realizaba, pues todo resulta ser un éxito, y sentía como un orgullo para La Puebla por su buen hacer. Félix Espinosa, miembro importante del Equipo Directivo de FyC Multimedia, fue el encargado de presentar a Don Daniel Carrasco y su colección de Radios Antiguas que hasta finales del mes de febrero podremos ver en el Museo de la Celestina de La Puebla de Montalbán.

martes, 22 de enero de 2008

Es el momento



No sé qué es lo que ha pasado pero en cuestión de unos minutos no soy el mismo. Hace unos días había logrado la comprensión de una amiga cuando veía mi habitación llena de trastos; de trastos, de libros, de revistas, de cintas de vídeo, de películas. Sé que las cosas están en mi habitación pero como ponga un papel encima ya pierdo la referencia y, como el otro día, me volví loco para encontrar una película que no tenía. Hace un momento se ha ido la luz. Sí, se ha ido la luz y yo no le he dado la menor importancia después de los acontecimientos que hemos vivido en casa. Pero cuando he visto y comprobado que la luz solo se va en mi habitación he lanzado un grito de pánico; sin luz no soy nada. Necesito la luz para ver, para leer, para asearme mejor, para escribir, para ... muchas cosas. Pero sobre todo necesito la luz para mi ordenador, no soy nada ni nadie sin el ordenador, sin Internet, sin mi correo electrónico. Llevo una hora desesperado y no sé qué hacer, como los ratones del queso estoy esperando que vuelva la luz a mi habitación y no viene, rezo y no se enciende nada, lloro y me consumo por la rabia. He comprobado que no son los halógenos, sino los enchufes los que hacen que salte el automático de mi habitación. He hecho todo tipo de combinados y la luz se va como un castigo de la instalación. Me tendré que resinar y meterme a oscuras en mi celda como un cavernícola en su gruta, con la sola luz de una vela roja que tranquilice el ánimo. Tal vez, como diría un compañero mío; es el momento.
Es el momento de revisar la instalación, sobre todo los enchufes. Es el momento de tirar tanto papel acumulado; de hacer limpieza y colocar los libros en una estantería donde se puedan ver y no por los suelos. Es el momento de tranquilizarme y crecer. Pero para crecer tengo que tirar muchas cosas de mi que suenan a pasado, a viejo, a caduco. Hace unos días un amigo mío se compró un buda. Hay quien se compra un cuadro, un espejo, un perchero. Mi amigo se compró un buda y lo colocó en una parte de su casa. Al cabo de unos días, no sé si es porque el buda le diría algo, el buda lo colocó en otro rincón de la casa sin lograr el convencimiento. No sé que pasaría que en pocos días el buda revolucionó la casa: cambió muebles, pintó paredes y la casa parecía otra. Seguro que era su momento. Yo no creo que necesite un buda para cambiar mi habitación, pero si no aprovecho esta oportunidad sé que dejaré pasar este momento de cambio, de limpieza y de crecimiento y lo mio será un caso patológico. Espero que mañana, con la luz del día, pueda pensar mejor, más tranquilo y con más luces en el cerebro.

sábado, 19 de enero de 2008

El Verdugo en Carranque

Magnífica interpretación de Antonio Ponce en el papel de Verdugo en la obra, monólogo, Lo que calla el Verdugo, de Luis María García González. Yo no soy ningún crítico, ni de cine ni de teatro, aunque sé perfectamente que si la crítica es hecha con cariño las palabras se convierten en el mejor emisario para perfeccionar cualquier tipo de escenario. Pero creo que mi crítica, si es que me dejan, no tiene palabras que puedan hacer más grande y creíble el escenario donde se mueve el actor. Muchos en La Puebla de Montalbán vimos la cueva de El Verdugo, prueba de ello fue que sus pases fueron los primeros en agotarse, porque la voz sirvió para mostrar que en esa cueva se representaba un buen teatro y había un buen actor. Con la dirección de María Elena Diartes y la adaptación del autor se ha alargado la confesión sentida del Verdugo que de los veinte minutos en los pases de las cuevas ha pasado a más de una hora en los escenarios teatrales de la Red de Teatros de Castilla la Mancha donde podremos ver a este gran actor confesar ante el público el trauma de ser un intocable en la sociedad inquisitorial y la culpa interior de haber ejecutado a su propio padre por robar unas gallinas.
Llego de Carranque, un pueblo toledano al norte. Confieso que vengo encantado de su Casa de la Cultura; de su Teatro, de su Videoteca, de su Fonoteca. Pero si he ido hasta allí es para desear y dar mucha mierda a mis amigos de La Recua. Qué bien me siento cuando María Elena me pide mi opinión y quiere que sea veraz con mis sentimientos. Magnífico, María Elena, magnífico. No sabes cómo me ha gustado la actuación de Toni, la música de Sebas, Sebastián Lorca, y el público carranquese. Es verdad que la que había detrás de mí al principio se ha pasado haciendo la radiografía al actor. Pero como yo digo, en cada uno de nosotros se esconde un actor, un cómico o cómica que quiere llamar la atención. Ojala, cuando llegue a La Puebla de Montalbán tenga tanto público como en Carranque. Y ojala, cuando lleguen el 31 de mayo a Quero, mi pueblo y mi gente les quiera tanto como les quiero yo. Recua, ¡mucha mierda!.

viernes, 18 de enero de 2008

El Blog de Carlota


Mi amiga Carlota ha abierto un Blog y estoy muy contento. En su cuaderno escribe sus sentimientos y eso le ayuda a ver las cosas de otra manera. Y es que escribir ayuda a sacar lo que llevamos dentro haciendo mas ligera la carga de nuestra conciencia. En varias ocasiones me ha hecho un guiño afectivo mencionando mi nombre. Mis alumnos saben que no solo les invito a saborear de la vida los buenos libros que hombres y mujeres han escrito, sino que les invito a llevar, como antiguamente, un diario donde escribir sus cosas, recrear su imaginación, plasmar sus sentimientos en inventar nuevos mundos. De eso sabe mucho mi amiga Carlota, que es "nervio cultural" de La Puebla de Montalbán. Por eso no solo menciono aquí a mi amiga, sino que te invito a que te metas en su blog y compartas sus escritos, se guro que te ayudaran a vivir con los pies sobre el asfalto y a mirar más allá de las nubes. Búscala en el Glooger, o sino, pínchala en su blog www.carlotargos.blogspot.com.
Amiga, Carlota, que el destino te dé un respiro y puedas llenarte de felicidad. Te quiero.

jueves, 17 de enero de 2008

Palabras mágicas, divinas palabras




Hace unos días me emocionaba viendo la película La Niñera Mágica. Una familia numerosa que sufre la pérdida de la madre y la bondad del padre no puede exigir los mínimos educativos para sus hijos. De esta forma los niños se adueñan de la casa y convierten el hogar en un parque de atracciones hasta que llega, de forma misteriosa, una niñera. Todos se quedan con la boca abierta viendo el aspecto repelente que tiene la niñera y las exigencias que pide al padre que acepta pues ya son muchas las que han huido de la casa maldiciendo las salvajadas de los niños. La nueva niñera no se anda con miramientos y empieza a exigir respeto y amabilidad, a pedir las cosas por favor y a ser agradecidos. Poco a poco se va ganando la confianza del padre y el corazón de los niños. Al final, como había indicado en su contrato, cuando se le quiere y ya no se le necesita, partiría hacia otro hogar, otra familia que la necesite.


El tema de la Educación no solo me interesa por ser profesor, de siempre me ha parecido una clave importante en el seno de la familia. Mis padres, unos humildes trabajadores del campo, han sabido inculcar en sus cinco hijos unos principios saludables de educación que nos han servido para poder estar y relacionarnos con muchas personas. Muchas veces hemos comentado entre mis hermanos el tesoro que tenemos por la educación recibida y lo difícil que nos va a resultar a nosotros poder educar a los que continúen con nuestra sangre y apellido. Vamos a necesitar una Niñera que sepa motivar a nuestros hijos en los principios del respeto y el agradecimiento.


Cuando el otro día veía el musical La Bella y la Bestia, el diálogo entre los criados de la Bestia me hacía pensar mucho sobre la importancia y responsabilidad que tenemos los padres y los educadores sobre el carácter de los chavales. Se quejaba el Señor Reloj y el Señor Candelabro de la mala suerte que habían tenido al ser agregados al hechizo malévolo del Señor de la Casa, la Bestia, y la Señora Tetera les hacía ver que ellos también eran responsables y culpables por la mala educación, caprichosa y egoísta, que había consentido a la Bestia. La Bestia no era agradecida, ni hospitalaria, ni tenía modales, ni pedía las cosas por favor. Después de ver este bello musical, cuando entro en algunas aulas y veo a mis alumnos yo mismo me pregunto si me convertiré en tiza, o en borrador, o en pupitre, ante los caprichos de mis alumnos. Me gustaría ser como la hermosa Bella y seducirles hacia la amabilidad desde la lectura de los libros y la armonía de la música. Pero siempre perdonando. La educación como el amor exige cada día una prueba de superación. Y, aun en los casos difíciles, como bien recogió Valle Inclán en su inspiración evangélica: "qui sine peccato est vestrum, primus in illam lapidem mittat". El que no perdona no ama y el que no ama no educa. Recuperemos en casa y en el colegio las palabras mágicas y las divinas palabras que nos ayuden a ser y a preparar una sociedad mas justa.