lunes, 24 de diciembre de 2007

Recital de Villancicos




Quiero felicitar al Coro Parroquial por su magnífico Concierto de Navidad el pasado día 22. No la debemos de dormir la Noche Santa, sino estar a la espectativa para encontrarnos con Dios en lo sencillo y humilde de este mundo, en lo sencillo y humilde de este pueblo. Villancico tras villancico el Coro Parroquial supo mostrar sus buenas voces y recitar sus buenas letras. Así, con estos cánticos entramos en el tiempo de Navidad. Ha sido una noche de paz y belleza.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Las Pajaritas



Y llegó el día de las Pajaritas. Los que somos de fuera, forasteros, gusta mucho este día. Pero después de varios años uno no sabe dónde situarse: si defender la tradición con las connotaciones que tiene, o eliminarla. Lo dicho, como uno es de fuera dejo la decisión a los de dentro. Uno que trata de ser de breve sermón lo pasa mal viendo al los niños tanto tiempo metido en la fría Sala Múltiple A, la iglesia del convento, esperando a las Dignísimas Autoridades, que como Magos de Oriente vienen a traer las famosas y dichosas "pajaritas"; unas pequeñas bolsas de caramelos y mazapán.
En este Colegio, protegido por la Obediencia Franciscana y la Disciplina Escolar, se ve muy extraño ver a unos Señores entrar como Reyes y cortejarles con cantos. Tal vez esta ruptura sea buena, pues muchos preferirían que la bolsa se la diera una profesora o su tutor de la vergüenza que sienten al estrechar las manos a los que rigen nuestro pueblo. Muchos veces no sabemos qué hacer en esa larga espera para que los niños se tranquilicen y, dando palmas y aplausos, no perder el calor de sus pequeños cuerpo. Ensayan unos, cantan otros, el Padre Victorino les muestra su cantar, y Loli, como la loca de la casa por unos días, pide silencio respeto para el grupo que está en el escenario.
Al final llegan las Autoridades y sus deseadas cajas. No viene la Señora Alcaldesa, Fernando en su lugar la disculpa, y el protocolario saludo a los Profesores da paso a los Villancicos, a los que este año se ha unido Don Alfonso con su guitarra. Como novedad se recitan los nombres ganadores del Concurso de Chrismas y Mensajes Navideños. Confieso que sentí una chispa de alegría al escuchar el nombre de mis Chicos en los Mensajes Navideños. Y ya, que me estoy enrollando mucho, llegan las pajaritas. Como ovejas del rebaño que salen del redil por la puerta estrecha, van saliendo los niños en fila y las Autoridades, con sonrisa en boca, van entregando la codiciosa bolsa.
Un año más el acto ha sido un momento bonito y el frío se ha olvidado. Feliz Día de las Pajaritas. Feliz Navidad.

Festival de Navidad



La alegría de la Navidad empieza a respirarse en el Festival de Navidad. Loli, la profesora de música, ha preparado con mucho esmero y curso por curso, este momento. Es verdad que también se respira nerviosismo, después nos darán las notas, el resultado del esfuerzo en este primer trimestre,pero en este momentos vamos a cantar, con instrumentos y con eso que ha caracterizado cada curso, un gesto de identidad. Unos de Reyes Magos, otros de Santa Claus, otros de Pastores. Todos juntos comenzamos las Vacaciones cantando alegremente al Hijo de Dios que viene a nacer en los corazones de buena voluntad de estos pueblanos. Dios se hace hombre para que los hombres se hagan grandes personas. Los presentes de estos días han de ser, como en aquel día, sencillos, humildes y tiernos, llenos de simbolismo y con la energía necesaria, como la del oro, del incienso y la mirra, que fueron capaces de hacer crecer al Hijo de Dios, no solo como un hombre que pasó por el mundo haciendo el bien, sino como el Salvador. Ojala nuestros regalos, deseos y sueños hagan crecer a estos pequeños para ser grandes hombres en un hermoso planeta.

viernes, 21 de diciembre de 2007

María Vivar

María Vivar es la protagonista de mi Navidad, no solo porque ella haya sido el centro de mi reflexión en el artículo que he escrito sobre la Navidad, sino por ser una mujer especial, más que especial. María Vivar, acomplejada por su imagen y achacada por la enfermedad, vive sola, no tiene a nadie, convirtiéndose en un ramillete de desafortunados elementos de la suerte. Pero María Vivar es algo más, vale más de lo que se le ve; es de esas pobres mujeres que dan sus dos monedas, todo lo que tienen, a aquel amigo que se detiene, llama a su puerta y pierde el tiempo con ella. Qué pena me da cuando me cuenta los insultos y chiquilladas que le hacían de pequeña por ser así, minusválida, deforme por la enfermedad de los huesos. Y no solo son los muchachos los que se reían de ella. Durante mucho tiempo no se atrevía a salir de su casa, era un sufrimiento cruzar la Plaza y si se metían con ella se hundía. Cuantas veces nos hemos visto con las lágrimas en los ojos cuando hemos visto películas o dibujos animados de jorobados o deformes, con los que hemos sentido solidario nuestro corazón ante las injusticias y perrerías que tenían que soportar de sus paisanos. La vida real, la que sentimos en la calle, no es menos dura para los miserables del siglo XXI. Todavía nos reímos de la gente, de las personas que tienen una parte de su cuerpo que no es normal, de las que llevan gafas, de las que tienen un mechón de pelo antojadizo, de las que son diferentes; nos reímos y nos burlamos. Y lo peor de todo es que lo hacemos porque nos creemos superiores y mejores.
María Vivar, desde su pobreza y minusvalía, nos da mil vueltas a muchos normales. María no está sola, tiene a Dios y se siente afortunada de trabajar por el Reino, por hacer de nuestro pueblo un lugar donde el amor, la paz y la misericordia sean posibles. María vive su deformidad como una superación diaria, no sé cómo se las ingenia para abrir una latilla de mejillones o el bote de un refresco, para asearse diariamente, incluso para cocinar. María lee mucho, escucha mucho la radio y escasamente tiene tiempo para ver la televisión porque dedica su tiempo libre a hablar con Dios. Y es que la belleza de esta mujer está en su fondo; en el fondo de su mirada, en el fondo de su pensamiento, en el fondo de su corazón. En el fondo de María Vivar está la llama viva, la que ilumina la noche oscura, la luz de Dios.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Es de noche


Es de noche.
Bueno, hoy desde muy pronto la oscuridad se ha apoderado del pueblo, unas nubes oscuras que han descargado humedad, una fina niebla que ha suavizado la temperatura para dar comienzo al invierno. Es de noche. Me apetecía andar, llevaba varias semanas que la gripe había congelado mi voluntad y me he dispuesto a reconquistar mis caminos, a retomar mis costumbres, a hacer mía la gente que se cruza, que habla, que mira y que sonríe.
El Paseo del Colesterol está escurridizo, las cuatro gotas de agua que han caído no hacer seguro el paso firme de mi decisión. No hay nadie, tan solo me cruzo con unos enamorados que sacan a pasear al perro, a una embarazada que con su marido pasea sus nervios y sus miedos. Y nadie más. No es tarde, pero es muy de noche. Las luces de la calle del bar del Mirador están encendidas, las persianas bajadas del todo, seguro que las mujeres de la casa limpian los palillos, las colillas y las servilletas de nuestra mala educación. Y me vuelvo. Me da vergüenza volver a encontrar con los mismos, a los cuales les digo lo mismo y les deseo lo mismo. Daré otra vuelta, esta vez por la calle de la antigua carretera, la calle Alfares, así podré ver el escaparate del estudio de mi amigo. Pero mi sorpresa es grande: una bola, una cinta. ¿Dónde está la otra Navidad? Me adentro por la calle oscura y llena de obstáculos.
En algunos sitios han colocado un papanoel subiendo en una escalera que parece que va a robar más que a entregar unos regalos. Me paro, en la ventana de un bar hay algo que se mueve y no tiene colores de ser un papanoel. Es un niño, tal vez aburrido de la conversación de sus mayores, tal vez cabreado porque no le prestan atención, que sentado en la alta ventana mueve los pies aburrido mientras espera pasar las horas y los extraños. No hay nadie más en la calle. Decido subir por la famosa cuesta de la , que tanto protagonismo está teniendo.
En otra época del año podría seguir cualquier programa de cotilleo de ventana en ventana. Hoy está todo cerrado, bajado y cerrado. No sé si detrás del gran portón la Princesita estará soñando con los Reyes Magos, o en los regazos de su padre escuchará alguna odisea. Pero desde la calle no se percibe vida alguna. Parece que la vida ha cambiado, que la historia se ha transformado, solo me encuentro con unos musulmanes que educadamente y con una sonrisa me dan las buenas noches. No hay nadie y es de noche. Ni en la Plaza se ve un alma. Llena de coches, sus dueños se han cobijado en los bares donde esperan lo que esperan, si es que esperan algo.
Y así, solo, de noche, retomo mi último trecho, bajo la última cuesta y me meto en mi casa. Y no quiero estar solo en esta oscura noche. Tal vez por eso escribo.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Página 2


Estoy acostumbrado a que los muchachos repitan mis explicaciones o que me hablen con las palabras del libro. No es que pretenda que se sepan de memoria los nombre de los pastorcitos del Portal de Belén ni que me indiquen el lugar exacto donde Jesús comunicó sus parábolas. Uno no sabe que repercusión habrá tenido la clase de hoy ni lo que les aportará en sus vidas. Es el misterio de la vida y el abono de la educación los que irán mostrando la belleza interna de estos chicos. Yo mismo, ayer me emocionaba y me aplaudía cuando, después de una semana de espera, veía publicada, colgada en el ciberespacio, una historia mía.
Desde hace unos domingos estoy enganchado al televisor y no es por cuestiones deportivas. Muchos ya sabéis que todo lo que me gusta lo doy a conocer en mis clases, en mis "Buenos días", en mis homilías o en este sencillo cuaderno. Y es que me gusta mucho el programa cultural sobre libros que hay en la cadena 2 de Televisión que se llama Página 2. Tanto me gusta que he intentado participar, dejar mi impronta. Cuando el otro día preguntaban a una Profesora de Literatura qué trucos tenía para transmitir el gusto por la lectura. Me imagino que recodáis muchos el informe que desde el Ministerio de Educación se nos decía que los jóvenes tienen un nivel muy bajo de comprensión de lo que leen. Pues bien, esta Profesora decía que para incentivar la lectura hacía leer en clase los relatos que los chavales escribían en clase. Página 2 tiene un concurso de Microrelatos que varía, de vez en cuando, con el fin de que participen los telespectadores.
El concurso consiste en escribir una breve historia que no supere las cien palabras donde aparezca el término acordado. Esta vez el término el "libro". Seguido por la curiosidad que rastrea la capacidad de mis Chicos he hecho un concurso de microrelatos en cada curso del Colegio, variando en cada uno de ellos el término; en uno "religiones", en otros "Biblia", en otros "Iglesia",... Osea, variando un poco para no aburrirme. Y os confieso que me he llevado una grata sorpresa.
Si grato fue ver mi relato colgado en esta página, más grato ver, sentir, comprobar y escuchar los sentimientos, opiniones y las palabras que mis Chicos expresaban en cien palabras. Como os decía. Estoy acostumbrado a oírles repetir lo que yo quiero. Pero no estoy preparado para escuchar la belleza de sus palabras, pensamientos, sentimientos y emociones. Y me gustaría prepararme para dejar salir, crecer y madurar al próximo Nobel de Literatura, al próximo Cervantes, al próximo Fernando de Rojas que está junto a mi.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Querida Pueblana

Querida Pueblana.

Siento tu enfado y en cierto modo comprendo tus palabras. Pero no te doy la razón. Creo que eres tú la que se ha metido en nuestros hogares, en nuestras tertulias, en nuestras amistades y, comprende, que desde el corazón haya en nosotros una cierta curiosidad por saber quién eres, cómo eres, cuántos años tienes. Fíjate. Cuando hablas de los niños limpiadores del convento ni Fray Pedro recuerda que hubiera letrinas. Perdona que tengamos curiosidad, que gaspachemos todo lo que escribes buscando en las huellas de los acentos tu identidad, pues escribes hablando del paisaje y de los paisanos de este pueblo, de tu pueblo, como me gustaría que lo hicieran mis alumnos, con orgullo. Menos mal que pude imprimir el artículo de las pajaritas. En Quero estuvo de maestro Don Alejandro Pombo y, de verdad, en mi familia se habla de él como si Don Juan Ramón Jiménez, un Premio Nóbel de Literatura se tratara.
Ahora que te habías incorporado en mis clases como un material didáctico que incitaba a los niños a leer un poco más. Ahora que estábamos aprendiendo la historia de este pueblo y muchas familias te teníamos como favorito en nuestros ordenadores. Ahora, que habíamos preparado un programa ficticio en Radio Puebla como un verdadero protagonista de la actualidad. Ahora. Ahora, vas: te enfadas, borras todo lo anterior y nos colocas los versos de tu malestar. En fin, cada uno es libre de sentir su vida como una entrega a los demás o como una ofensa a la intimidad. Perdona por preguntar al Grupo de los Sabios de La Puebla por ti, intentando averiguar quién eres. Perdona si por buscar en tu Blog y hurgar en tu perfil deseaba saber algo más de ti. Perdona si por preguntar a los y a las personas mayores podrían darme un dato más. Creo que cuando se desea conocer a una persona es porque se le quiere, más cuando esa persona sabe expresar por escrito los sentimientos profundas de una vida, de un pueblo y de su gente.
Pueblana. Sigue escribiendo. Te quiero y me gusta muchísimo cómo escribes.
Gregorio