domingo, 9 de diciembre de 2007

Festival de Semillas del Arte


Me pregunta, Mari Pili, al terminar el Festival que qué tal. Menos mal que Loli salió con el capote para rematar la pregunta. Qué va a decir éste que es de casa. Y de casa soy. Como muy bien decía un amigo, para ser pueblano, para ser verdadero y auténtico pueblano, hay que pasar una temporada por Semillas del Arte. Muchas generaciones han pasado en esta treintena de años, de festivales, de encuentros bajo la mirada pedagógica de Cesareo. En estos días de sabor inmaculado el recuerdo se hace mayor y más profundo al recordar al Padre Benjamín. Qué le voy a responder a Mari Pili si cada vez que escucho a Velasco presentar la Jota del Convento me emociono yo mismo al recordar a Fray Pedro y todas las historias que desde Madrid me contaba acerca de este bello pueblo y este ilustre convento. Ya no es lo primero que se ve, pero me gustaría saber que es lo primero que se siente, un convento en medio de un pueblo de gran historia y un futuro halagüeño.

viernes, 7 de diciembre de 2007

¿Quién será La Pueblana?

Entre las personas de mi alrededor existe una gran intriga con La Pueblana. No es que tenga interés en descubrir su identidad, que para nada la necesito, en todo caso felicitar su buena pluma a la hora de embellecer este hermoso pueblo. Pero no puedo evitar que me llame la atención ciertos hilos que sobresalen de su texto. En primer lugar que se llame La Pueblana y escriba muchos textos en masculino, que hable de un personaje en concreto y aisle a los vecinos de ese barrio, que se muestre más vieja que Juan Masa y en algunos párrafos afloren la juventud de los cuarenta. Y, personalmente, llama mi atención, es el atrevimiento de utilizar su espacio en Internet con el mismo nombre del Ayuntamiento de La Puebla de Montalbán. Como os digo, no sé quién es él o ella, ni me interesa. Ha conseguido entrar en muchos ordenadores, se ha ganado el corazón de los mayores y que se hable de su página en muchos hogares. No pretendo desenmascarar a nadie, cada cual es libre de escribir como quiera y de firmar como mejor le inspire. Pero esta persona tiene abiertas muchas puertas que no debería cerrar, pues su saber podría enriquecer a muchos. ¡Te queremos, Pueblana!.

martes, 4 de diciembre de 2007

Post-it





Cuando la semana pasada me enseñaron esta dinámica en el Curso de Dirección y Gestión no me imaginaba que iba a aprender tanto de mis alumnos. Con el fin de buscar la identidad de la persona que escribe en un post-it, y tratando de observar el grado de conocimiento de los alumnos entre ellos, me he dispuesto a realizar la dinámica en mis clases. Los pequeños no estaban preparados para realizarla ya que andaban muy alborotados, pero en el resto de los cursos donde he impartido hoy clase la he llevado a cabo. El juego consiste en repartir un post-it a los alumnos con el fin de que escriban algo que les pasó de pequeños, los sueños que tienen para el futuro, o aquello que les gustaría ser de mayor. La clase, el grupo de alumnos tratará de identificar quien es el autor de ese post-it, así analizaremos el nivel de conocimiento que hay entre ellos. Os puedo confesar que el que más a aprendido de ellos he sido yo. He encontrado en las clases princesas, bomberos, astronautas, niños que sufrieron mordeduras de perros, jóvenes que todavía les duele la muerte de su abuelo, quienes lloraron viendo El Rey León, o aquellas que desean ser actrices, modelos o profesoras. No han faltado los futbolistas. Pero lo que más me ha sorprendido es que un chaval quiere ser de mayor bailarín. Ese era mi deseo de pequeño. Ya os lo he confesado en anteriores hojas de este Blog. Creo que desde ahora miraré de forma distinta a mis alumnos, tal vez mimando sus deseos, acariciando su realidad, pero, sobre todo, estimulando su futuro. Menos mal que uno ha escrito que quiere hacer un Hospital para ayudar a los niños pobres. Y yo, cuando sea mayor, ¿qué quiero ser?

lunes, 3 de diciembre de 2007

SOLIDARIDAD





No sabría cómo escribir, cómo dejar costancia escrita de la visión que el pasado jueves, en las frías calles de Madrid, pude percibir. Me hubiera gustado saber utilizar mi móvil en esa faceta de grabadora que seguro que tiene y haber recogido la hermosa escena de la caridad. Había visto cómo jóvenes daban tremendas palizas a los indigentes y estoy seguro que alguno de los míos las tienen recogidas en su celuloides para reírse en sus muchos momentos de aburrimiento. Pero esto también era digno de grabarse, de recogerse, de plasmarse. O tal vez no, la belleza, la hermosura, como el amor, son destellos que en frascos pequeños, como la esencia de perfume, solo puede apreciar el que está capacitado para ellos. Cuando salía de un espectáculo, de un caro espectáculo, mis ojos se quedaron fijos, mis pies se pararon, mi mente no quería transgredir la imagen que tenía delante. Los había visto en los periódicos, los había visto en la Televisión, me habían hablado de ellos. Pero nunca los había visto. Nunca los había tenido tan cerca. Nunca había hablado con ellos. Y no es que quiera hacer intriga, no quiero contar ningún misterio. Solo quiero transmitirte la bella estampa de amor en una fría madrugada madrileña. Un grupo de jóvenes, abrigados con guantes, gorros y bufandas, hablaban amigablemente con los mendigos de la Gran Vía, a la altura de la Plaza de Callao. Portaban termos gigantes llenos de leche caliente con unas bolsas de magdalena. Y sí, Amigos, me hubiera gustado haber sabido cómo activar la grabadora de mi móvil para recoger esa hermosa escena en el comienzo del Adviento. Me hubiera gustado haberla grabado y haberla colgado en el Yotube para que vean que también hay gente, jóvenes de buena voluntad, de corazón caliente, que se preocupan por los más pobres, por los que están arrinconados en la sociedad, por los que se sienten fracasados en sus sueños e ilusiones. Todavía hay profetas del amor en plena calle madrileña dispuestos a ayudar, a quitar las penas o ,por lo menos, hacerlas más llevaderas con un vaso le leche caliente. Mi mente se volvió muy lejos, en el tiempo y en el espacio. Recordé como una noche fría de invierno en la dura Ávila, hice un bocadillo de tortilla y con un vaso le leche bajé al parque San Antonio donde una familia dormía al abrigo de los muros del convento. La caridad fue poca, pero la satisfacción fue mucha. Dicen que es mejor dar que recibir. Y qué razón tienen. Pero preferimos ser egoístas y que nos den, y así nos va. A pesar de los días transcurridos la imagen de esos jóvenes hablando con los indigentes de la calle con una sonrisa en el rostro no se me va... y no quiero que se me vaya. El que ha visto el amor, la caridad, la solidaridad, ha visto a Dios.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Pueblana

Hola. Me he llevado una grata sorpresa encontrándome en Internet el Blog de Pueblana. No sé quién es, ni me importa averiguar quien se esconde detrás de este nombre tan cariñoso para mi. Pero os lo recomiendo, su páginas llenas de historia y melancolía rezuman muchos sentimientos encontrados por el paso del tiempo. Me gustaría saber quien es ese limpiador de letrinas que en el convento tanto conmovió a esta buena señora, recorrer las calles bajo la atenta lectura que inspiran los años de la Pueblana, volver al torno de las monjas y reírme con Sor Inmaculada o Sor Pilar. Aunque lo que más me gusta, además de andar por el Paseo del Colesterol, es subirme al jardín de la Torre y mirar lo grande e importante que es La Puebla de Montalbán.
Estos días que voy a estar ausente y no voy a poder escribir te recomiendo la lectura cálida de este Blog. Lo podéis encontrar en www.pueblademontalban.com y sus comentarios familiares y anecdóticos te harán pasar un buen rato. Espero no tardar mucho, no sea que la Pueblana me robe tu cariño. Pero acércate a ella que aprenderás mucho.

jueves, 22 de noviembre de 2007

A mis 95 años

Hola. Si tienes la costumbre de abrir mi Blog para curiosear el mundo que me rodea quisiera que también te acerques a la rica historia, reflexión y vida de María Amelia. Es verdad que si no llega a salir en los periódicos no me entero, pues a mi me gusta escribir mis cosas y escasamente tengo tiempo para fisgonear lo que hacen los demás. Pero desde que el otro día escuché que esta mujer, a su edad tenía un Blog como el mío donde escribía a sus nietos y a su gente sentí envidia y empecé a husmear en Internet hasta dar con ella. ¡Qué mujer, María Amelia! Mi madre no deja que mi hermano instale Internet no quiere hacer agujeros en las paredes, quedarse sin teléfono y que nos viciemos en cosas malas. María Amalia también acusa de esas cosas en su Blog, a mis 95 años, sabe que hay foros donde se insultan, páginas poco decentes y lugares que es mejor ni llegar. Pero a ella le gusta Internet, viaja, leer, aprende, se comunica, se instruye y sabe valorar las cosas preciosas que tiene... en mi vejez, no sabéis las cosas que yo aprendí del Internet. Hasta a expresarme. Ella dice que cosas malas hay en todos los sitios, lo que tiene que saber una persona es a escapar de lo malo y a cojer lo bueno. No sabéis lo que me gustaría que mi madre dejase a mi hermano instalar Internet en casa, sé que encontrarse con los relatos de esta mujer, María Amelia, le gustaría mucho, pues de los que son como esta mujer son los constructores de un mundo mejor, mas humano, mas fraterno, mas bueno. Feliz 95, 96,97,98,... años.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Entre copas





El pasado jueves, 15 de noviembre, como viene siendo costumbre, se celebró la tradicional Cata de vinos. El Asador y los Salones "El Nogal" invitaron a sus clientes y amigos a saborear estos ricos manjares. Es como una pequeña fiesta pedagógica, donde hay que dejarse aconsejar, si uno no es muy entendido, para catar con el paladar y no hacer sufrir a la cabeza. Los caldos, lujosamente mostrados y elegantemente presentados, van formando un recorrido que difícilmente uno llega hasta el final. Ahí estaba el Chato, Ángel, dispuesto, como buen anfitrión, a descorchar una botella de brut para que no me quedara con las ganas. No podía faltar Rosamari, el nervio cultural de La Puebla, que con su mandil verde deslumbraba a todos. Paula tenía un mandil distinto, de color morado, pero también brillaba su cara de felicidad, y no era por el vino, sino por eso que ella sabe que hace que hasta los pequeños detalles insignificantes de la vida tomen color, vida e importancia. Qué bonito es vivir. Y qué bonito es vivir con amigos con los que tomar una copa de buen vino mientras compartimos las penas del día. Faltó gente. Para mí faltó gente. Faltó José Luis y su hermano. Faltó la familia Delgado. Faltó mi amiga Asu. También el vino tiene nostalgia y hace recordar a la buena gente. La Cata de vinos de El Nogal es como el preludio navideño. Las copas llenas del zumo de la uva, de una cosecha u otra, hacen que las personas se acerquen, hablen, se comuniquen y se venzan rencillas. Se brinda por la amistad, por el nacimiento de un hijo, por los buenos resultados en el trabajo, por el aniversario o por la persona querida. Se brinda por la salud, por el amor o por los negocios. Se brinda por el más allá, para que el año que viene, si el tiempo lo dispone, podamos volvernos a ver con una copa de vino en la mano cantando a la esperanza.