En la línea del Mediterraneo, cuando la luna muestra su mayor belleza en la grandeza de su luz, me encontré con mi sobrino, como si con el Principito francés me hubiera chocado, la sorpresa es mayúscula, no es lo mismo conocer y enfrentarte al inmenso Mar cuando estás a punto de cumplir los ocho años que cuando no tienes ni uno y llevas pañales por bañador. La conversación se hace intensa, hay que esperar mucho tiempo para que afloren los adjetivos que le han dicho sus padres y más para los sentimientos que le han producido a él el Mar, a un pirata como mi sobrino que le gusta navegar por el frío suelo de su casa. Pero la lección fue magistral. Volvimos a lo mismo, la belleza, que niño tan inteligente;no hay que preocuparse tanto del aspecto sino de estar bien uno mismo. La belleza, la felicidad, la salud, la paz. De cuantas cosas hablamos en tan intenso momento. Ahora, cuando la maleta ya va pidiendo su tiempo para cambiar de mar, la nostalgia de aprovecha de mi y me embarga el placer de unos días azules, salados, llenos de ritmo y amigos, que como una nube de verano, hasta el año que viene, si Dios quiere, volveremos a juntarnos para contemplar la belleza de la luna desde los balcones de Poniente. Y el Mar sigue aquí.
martes, 31 de julio de 2007
sábado, 28 de julio de 2007
Diario de vacaciones IX
Un amigo me ha pedido, dada mi influencia en la Ciudad Eterna, una bula de Benedicto XVI con el fin de poder visitar todos los lugares sagrados con ropas cortas o paños menores. Lo de paños menores lo digo yo, que hay que salvar la memoria de mi amigo. Pero en cierta ocasión, un compañero de estudios, escrupuloso al máximo y muy amante del derecho, tuvo la osadía de visitar cierta ocasión en calzoncillos. Sí, han leído bien, el corista iba en paños por la calles, por las plazas, por las iglesias. Lo peor de todo es que de toda la cuadrilla que íbamos el único que se dio cuenta fui yo. Claro está, solo lo acusé por la noche, pues el estricto maestro era capaz de hacérselos quitar en medio del pueblo y la cosa pasaría de marrón a negro. Ahora que está de moda esta familia americana que tanto está gustando a los españoles, no me extraña que en nuestras próximas excursiones vayamos en calzoncillos por las calles de la bella Siena presumiendo de que son de Calvin Klein. Me refiero a los Simpsons que están amarillando la educación española. Yo creo que también tengo influencia americana en mi educación. En mis tiempos de nene había una familia, los Ingalls, que tenían una forma de ir por la vida que a mi me emocionaba y más de una vez lloré con la experiencia de vida que trataba de transmitir a sus hijas Michael Landon, que era como mi padre. Estoy seguro que mi amigo leerá este noveno recorte reflexivo de mis vacaciones en el Mediterraneo. Estoy muy contento de que vaya a Roma, ya lo decía el otro día Ansón en el Cultural del Mundo, la cultura se hace viajando,y si bien creo que la cultura hoy es algo más que el negocio de viajar pues para mi gusto requiere un sentido humilde de aprender y la capacidad de asombro de un peregrino que busca. Le diría a mi amigo, antes de pedir la bula a mi amigo Benedicto, decida cómo quiere viajar, si como los Simpsons o como los Ingalls, pues para contemplar la belleza uno requiere verse digno de tal grandeza. Decide.
Diario de vacaciones VIII
Ayer estaba Blanca muy triste, son muchos años siguiendo un mismo ritmo y el físico cada vez le responde menos. Además, envuelta en un ambiente tan consumista como el que se vive en esta parte del Mediterraneo no es extraño que se sienta vacía. Ayer valoraba el equilibrio cultural y espiritual que llevo en mi vida, pero, personalmente, creo que hay personas más cultas y más santas que pueden ser dignas de admiración más que mi humilde forma de vivir. Me decía que debía de dar gracias a Dios, cada mañana, por tener unos padres que me aman y creen en mi libertad, unos hermanos y un sobrino, una comunidad que me aprecia, un montón de amigos, un mundo social muy interesante,... Y si bien, cada vez que nombraba un sector de mi vida yo iba colocando, como si quiniela se tratará, un 1,o X, o 2; pues no todo se vive con la misma intensidad. Sí es cierto que todo eso está ahí. Por eso, cuando el cuerpo ya se ha relajado, ha descansado y la mente se ha vuelto a abrir, comienzo a echar de menos a mis amigos, a mi ordenador, a mis cafés. Tal vez puede ser el mejor comienzo de inicio desde el mejor final. Pero tranquilos, todavía me quedan muchos días bajo la luna enamorada del mar. Y me falta Quero. Espero tener un día 2.
jueves, 26 de julio de 2007
Diario de vacaciones VII
No sé como decirlo, pero me siento un poco sobresaltado cuando me encuentro con personas que se creen con derecho a todo simplemente porque hayan pagado mil euros en una agencia de viajes. Lo veo casi todas las noches en el cine. La falta de educación se muestra en la juerga que se tiene, en la falta de silencio, en tirar palomitas unos a otros como una guerra. Y no os estoy hablando de niños, que los niños también participan. Me refiero que son los padres los que arrancan estos eventos nocturnos, como si tuvieran que demostrar algo sobre sus criaturas, y son ellos los que hablan, los que se ríen, los que tiran las palomitas. Afortunadamente no todos son iguales. Los hay valientes que mandan callar. Pero me gusta ver cómo es era realidad que se oculta tras el hogar familiar. Sé que la trasmisión de valores no es fácil, pero si es el cabeza de familia el que dice esto se hace así porque lo he pagado yo creo que es muy triste el ambiente familiar que pueda crear en perspectiva de futuro. Hoy iré de nuevo. ¿Quién se comerá las palomitas?
miércoles, 25 de julio de 2007
Diario de vacaciones VI
Hoy me tenía preparado, mi amiga Blanca, una mañana deportiva. Comenzamos con una larga y esforzada sesión de pilates. Jesús, el monitor, ha visto como en varias ocasiones he tirado la pelota ya que no podía contenerla. Después bicicleta, quince minutos de bicicleta; mientras Blanca quemaba 23 calorías yo superaba las cien, pero porque me había picado con un jovencito que sin esfuerzo parecía que hacía el tour francés. Lo que más me gusta es el yakusi, relajante, espumoso, lleno de chorros por todo el cuerpo. Si ya están los dedos arrugados viene ahora la sauna,la húmeda y la seca. Con Blanca es agotadora ya que no deja de hacerme preguntas y yo siento como la tensión baja. Por último el ejercicio de las piedrecillas, caminar sobre un suelo lleno de chinarros que dicen que es bueno para la circulación. La ducha final es fantástica. Tan estupenda que yo creo que tanto ejercicio ha despertado mis ganas de comer y el apetito está desordenado. Para los que no estamos acostumbrados al ejercicio no sé si será bueno realizarlo. Claro que es bueno. Pero los que queremos adelgazar creo que salimos con más ganas de comer. Cuando regrese a casa volveré a mi caminito del Colesterol que por lo menos no me da hambre. Pero chico, que divertido es tener toda la mañana en un centro de salud. Tal vez incorpore algún salto en el Colesterol.
martes, 24 de julio de 2007
Diario de vacaciones V
Me aconsejó un amigo, ante unos acontecimientos que ocurrieron al principio del verano, que cada uno viaja dentro de sí mismo y es allí donde reside la belleza y el valor de lo que vemos. Si hay riqueza y hermosura en nuestro interior podremos ver con buenos ojos todo lo que se ponga enfrente. Decido ante la sentencia y acomplejado por la visión conocí ayer a una persona que me buscaba y me mostró, sin él saberlo, un mensaje divino. Quemado por completo de piel e un accidente de tráfico y superada una operación de tuberculosis que le hace tener el torso cosido más que una camisa, miraba al futuro con una profunda sonrisa al conocer al que tanto le había hablado mi amiga. Hoy cuando le he ido a buscar a la misma hora y en el mismo lugar ya no estaba, se había marchado, tenía que volver a trabajar. La belleza está en el interior, en lo profundo de cada uno. Tal vez debo mirarme más en el espejo hasta que sea capaz de ver lo que hay o tengo dentro de mí. Y qué mejor tiempo para pararse uno ante sí mismo que en el verano, aunque un poco moreno, rojo y quemado uno puede ver hasta las entrañas.
lunes, 23 de julio de 2007
Diario de vacaciones IV
En vacaciones siempre hay personajes que llaman mi atención. Me da la impreseión que están pidiendo ser introducidos en un cuento, en una historia de verano o de hacer un cortometraje sobre ellos. Es el caso de una Señora que al atardecer. Corrijo. Es el caso de una Señora que al anochecer saca de paseo a su perrito. Muy arreglada, coqueta, pintada las cejas al máximo para evitar edad y con un collar que da varias vueltas a su cuello, aparece por el parque. La gracia no está en cómo va vestida, que después de una semana se diría que sus ropas son de cáritas. El toque de humor está en el carrito que lleva para no perder a la criatura. Si este año me han acompañado las buenas noticias del alumbramiento de varias niñas en las vidas de unos amigos. No puedo evitar comparación cuando veo por la noche a ese chiguaga en un carrito de niño. Unas veces va sentado, otras de pie, otras debajo del todo en una especie de guantera como queriendo no ver a la dueña. El perrito parece muy feliz. Cuando llega al parque se escapa y juega entre el césped mientras hace sus necesidades por donde puede. Y la dueña, con cara muy feliz y saludando con clase a todos los turistas que atraviesan el parque busca y llama a su media naranja. Pues cuando lo encuentra, lo toma en sus brazos y ambos se besan. ¡Qué haría yo sin ti! dice la Señora del carrito.
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