martes, 29 de mayo de 2007

Quien no vale para una cosa no vale para nada

Hace unos días, en la consulta de mi Dentista, escuchaba esta frase de boca de la chica que abría la puerta, atendía el teléfono y tomaba nota en la agenda: Decía mi padre que quien no vale para una cosa no vale para nada. Y reflexionándolo mejor le tenía que dar la razón a ella y a su padre, que en paz descanse. A su padre, por la sabiduría de una frase llena de experiencia. A Ella, por poner en práctica la frase, el dicho y dar ejemplo de lo que se dice. La Chica que tiene mi Dentista para recibir en su consulta no es otra que su hermana; profesora, investigadora, escritora, especialista en Garcilaso y, además, recepcionista de una saca muelas. Esta mujer sí que vale para todo porque está dispuesta a afrontar la vida desde donde le venga, y como vale para una cosa, sin anillos ni etiquetas, vale para todo Me contaba un compañero el testimonio de sorpresa que daba un fraile que se había encontrado en la portería de un convento americano, para abrir la puerta y recibir las llamadas telefónicas, a un ex Ministro General, que con la misma humildad había ejercido un cargo y ahora practicaba una responsabilidad. Quien vale para una cosa vale para todo. Quien no vale para una cosa no vale para nada. Y ejemplos hay muchos.

Amanece, que no es poco

Un día más el sol ha salido en Quero pero me han dicho que el nivel del agua escasamente ha bajado algo más de un centímetro. Me imagino que ayer el Presidente del Gobierno y el de la Región sobrevolaron la zona y en Alcázar de San Juan hubo una reunión con todos los Alcaldes afectados por las lluvias de la semana pasada. Pero hay que decir que todavía mi pueblo sigue inundado. Desde el jueves por la noche las aguas de la Laguna de la Sal, incrementadas por las lluvias y las corrientes subterráneas han ido invadiendo las primeras viviendas y corrales, convirtiendo la parte baja del pueblo en una pequeña Venecia donde los vecinos ven llegar por sus calles trozos de madera, cepas y otros elementos que flotan en el agua que está estancada en sus calles. Han colocado cuatro bombas que expulsan el agua al otro lado del Puente Herencia, foto que muestro con mis hermanos en el interior. Cuando era pequeño este puente me parecía gigante, inmenso, nos gustaba pasar por debajo de él gritando para escucharnos el eco; además, este puente era cómo el límite de la libertad, más allá de él no podíamos pasar por prescripción materna. El día que lo crucé ya no llevaba pantalones cortos. Hoy, muchos años despúes sigue siendo significativo y fronterizo. Recuerdo que en la pared frontal superior, cuando llegabas a Quero desde Villafranca de los Caballeros, había una pintada que muchos de los frailes mayores, y personas conocidas me han reprochado de mi pueblo. Y si bien la pintada no era signo del pueblo si decía mucho de los que, como embajadores, se movían por los pueblos de alrededor. La pintada decía: Conductor, entras en Terreno Nacional. Tengo que confesar que la pintada imponía, incluso a los que no sabíamos la referencia del escrito. Años después, muchos años después, en una exposición fotográfica que vi en Villacañas que recogía el aniversario de la Visita del Rey Juan Carlos a la zona manchega, mirando bien una fotografía y deteniendo la observación en un detalle pude comprobar que en la plaza, mientras los Reyes saludaban desde un balcón, que sería en del Ayuntamiento, había una pancarta gigante donde se podía leer el nombre de mi pueblo y, agudizando más la vista, vi que no era la patrona la fotografía que aparecía en esa gigantesca sábana. La foto era del mismísimo Caudillo y el lema de la pancarta decía: Quero con el Rey del 18 de julio. No me extraña que para muchos mi pueblo tenga la fama que tenía. Los tiempos han cambiado, también sus gentes, y muchas de sus costumbres. Lamentablemente hoy sigue inundado el pueblo, pero entre sus gentes está la esperanza de que estas aguas no son un castigo bíblico con las plagas de ranos, mosquitos y caracoles que están llenando el pueblo de ruido, picotazos y babas. No hay que contar pérdidas humanas y las desgracias con ayuda de la solidaridad de la familia, los amigos y la vecindad se podrá paliar. Amanece, que no es poco, en el pueblo de Quero.