viernes, 25 de mayo de 2007
QUERO, rodeado de agua
jueves, 24 de mayo de 2007
Defensa del Crepúsculo

El sábado 26 de mayo en el Convento Franciscano de la Inmaculada de La Puebla de Montalbán, el P. Marcos Rincón, franciscano, natural de Almagro, dedicando varios años de su vida a la docencia en nuestro Colegio, presentará su último libro de poesía, Defensa del Crepúsculo, cien poemas en los que el autor, a la edad de la altura crepuscular, trata de transmitir el agradecimiento, la emoción y el sentido de una inspiración contemplativa y luminosa de su existencia.
Hace tiempo que no la llamo noche,
ni agonía al ocaso, sino puerta,
que no fenece el sol, más acompaña
los pasos del que espera plenitud
batiendo sombras de ceguera y llanto.
Miro ya, como el sol del atardecer
se vuelve hacia la tierra que ha encendido
prometiendo mayor fuego mañana,
sabedor del anhelo de la arcilla,
cierta de estar llamada a hacerse sol.
Mirar cómo el crepúsculo es un canto
a la luz como reina generosa,
que deslumbra en la hoguera de su trono
cuando todo en fulgor dejó engastado
cual arras de unas bodas inmortales.
Aunque, personalmente, si he de elegir mi preferido de este ramo poético, prefiero y me quedo con la generosidad que muestra el autor en los últimos versos del libro.
Os entrego mis versos, que os invitan
a no abdicar del sol, a cantar ciertos
de que seremos llamas de su hoguera.
Enhorabuena, P. Marcos, por este libro y embellecer la puesta de nuestro sol.
Alcalá de Henares
Me ha dicho una amiga que el próximo domingo, domingo de Pentecostés, la misa de la Televisión será desde Alcalá de Henares. No sabéis los muchos y buenos recuerdos que guardo de este destino. Siempre he dicho que Alcalá de Henares fue como mi primera novia con la que viví una agradable luna de miel sin más compromiso que una inocencia teologal que me abría muchas puertas y me relacionaba con muchas personas. Alcalá significa una Fraternidad acogedora, un Obispo que me mimó, unas Monjas Clarisas que en todo momento quisieron ser hermanas mías, unas Familias que me hacían algo suyo, unos Jóvenes normales, con sus sueños y aspiraciones, unas Viudas que a pesar del dolor de la soledad compartían la alegría de la esperanza conmigo. Momentos importantes de mi vida surgieron en ese lugar, con aquellos frailes y esa comunidad parroquial. Momentos que no se olvidan. Vaya mi agradecimiento a tantas y tantas personas que hicieron de mi estancia en Alcalá de Henares unos días muy felices de mi vida. Que el Espíritu Santo al que celebráis, cantáis y rezáis os conforte en vuestro bregar pastoral.miércoles, 23 de mayo de 2007
Mis chicas VIP´S

Estas son mis chicas VIP´S. Ellas son Arancha, Marta, Cristina, Irene y Tania. Es el apodo que les puse cuando hace unos meses las pillé maquillándose en el espejo que hay en la escalera del convento de Pastrana. Poco a poco van conociendo el significado del nombre y el mensaje que les quiero transmitir. En la foto están muy serias, pero no lo son, se ríen mucho y hablan por lo codos. Soy su Tutor y continuamente les estoy amenazando con colocarlas en la lista negra, pero ni caso. Ellas son jóvenes, se creen jóvenes y se consideran reinas de la juventud. Ya dijo el poeta que la juventud era un divino tesoro,pero cuantas tonterías hacemos con esta riqueza. Si por lo menos aprovechásemos el tiempo para saber más. Si por lo menos aprovechásemos la belleza para entender nuestro entorno. Si por lo menos aprovechásemos los últimos días de nuestra ingenuidad para sembrar un poco de ternura en nuestras relaciones. Pero ni el tiempo, ni la belleza, ni la ingenuidad frenan las tensiones internas de nuestra identidad. Queremos ser más, mejores y mayores; quemamos etapas y dejamos sin contemplar la puesta de sol de cada día, buscamos en el botellón la palacea de nuestra vida y el sentido de vivir, olvidamos los valores fundamentales y las relaciones que son verdaderamente humanas, por ser niños y niñas chinchin. En fin, el día a día es el que va haciendo historia. Estas son mis chicas, mis chicas VIP´S.
martes, 22 de mayo de 2007
El Doctor Marín

Mucho he tardado en colocar en mi Blog al Doctor Marín, pero es que no tenía ninguna foto suya y ha sido la gentileza de Carlos la que ha hecho posible que todos vosotros lo podáis conocer. Llegué a Madrid fracasado, arruinado, con la vergüenza en mi mochila, con el único interés de mis superiores de ser controlado, como si la frustracción que tenía se debiera a mi mala gestión pastoral. No fue fácil mi vida en Madrid, en dos ocasiones me reuní en Atocha con mis padres para decirles que lo dejaba todo y me volvía con ellos, aunque estaba seguro de lo que sentía dentro, pero no aguantaba tanta humillación. Las palabras de mi Padre las guardo en mi mente como un legado. Pero curiosidades de la vida, desde el primer momento que aterricé en la Corte este hombre, el Doctor Marín, me lo tenía el Destino preparado para comerme las penas con algo más que un buen chorizo y como un padre, un sabio, un caballero, me ha enseñado muchas cosas de mi vida. Con su cariño no solo no salí de la depresión y superé el descalabro de mi anterior destino, sino que me ayudó a valorar y enriquecer mi vocación, a abrirme en este mundo pseudointelectual en el que estoy metido y en el que disfruto como un enano. Como dice la Biblia, el es un padre para mi y yo quisiera ser un hijo para él. Y sin ningún trauma psicológico me hubiera gustado ser el hijo que nunca tuvo porque para mí, el Doctor Marín, es el padre que me hubiera gustado tener.
lunes, 21 de mayo de 2007
Estar en familia

Desde comienzo del 2007 me suelo lavar y planchar la ropa. Hace unos meses me enteré que el mejor planchador era un hombre y decidí vivir la experiencia. Rara es la mujer que habla bien de este oficio y no es cuestión de tener una criada para el caso y para el Menda. Hace unos días, mientras se calentaba la plancha, decidí sentarme delante de la tele y verla un rato; comenzaba una película que enseguida me enganchó. Cuando me dí cuenta la plancha esta calentísima y mis ganas por planchar habían desaparecido pues no quería perderme el seguimiento del films. La película se titulaba Padre e hijos, (Père et fils) de Michel Boujenah, que trata, de forma muy sencilla y con golpes de humor, de las peripecias que un padre hace, o se inventa, para estar unos días con sus hijos. Esta mañana, un amigo me escribía que ayer se mojó en Madrid, que vivió la decepción de una tarde de toros suspendida por el agua y la imposibilidad de ver a nuestro Alvaro Justo en las Ventas y el estupor de la derrota, de la gran derrota, del Atlético de Madrid, hacía de Madrid la tarde más triste y oscura de un domingo. Pero sabía sacar de la tarde tormentosa las nubes blancas y claras de una bonita tarde en familia. A mi me daba envidia de esas horas que había pasado con su padre y con su hijo en un día así, lleno de chascos, de charcos y chaparrones; porque verse rodeado de los suyos es la mejor forma de superar los problemas de la vida, encarar las desilusiones del fútbol, incluso las torpezas de la plancha.
domingo, 20 de mayo de 2007
Llueve en Madrid

Aprovechando cierto cúmulo de circunstancias me he marchado a Madrid esta mañana. No sé que es lo que me pasa pero cuando me siento en el autobús me entra mucho sueño, me relajo y me duermo. Así la primera hora del viaje. Luego me pongo a leer, a escribir lo que más o menos puedo, a mandar mensajes a los móviles de mis amigos y a llamar por teléfono con mi Madre. Los seis euros del billete me son muy rentables. En Madrid me he movido hoy con mucha libertad, es domingo y todos mis amigos estaban en casa por lo que he podido hablar con ellos con tranquilidad. Lo que me ha pillado por sorpresa ha sido la tormenta que ha caído en Madrid, pero siempre encuentras una cafetería abierta que con calided y amabilidad te sirven un delicioso café. Esta tarde, suspendidos los toros e impedido que los madrileños se deleiten con el arte de nuestro paisano Alvaro Justo, para evitar mojarme más entré en una cafetería, de estas de franquicia, y lo que menos se me antojó fue algo caliente; un frapuchino, un delicioso helado en crema de café. Pues bien, tuve que dar el nombre para que el chico lo escribiera en el vaso de plástico. Y maldita la hora que le dí mi nombre. El Señor, Gregorio, ha pedido un frapuchino. Gregorio, ya está su frapuchino. ¿Está a su gusto, Don Gregorio, el frapuchino? ¿Quiere que recojamos su vaso, Don Gregorio? Gregorio, ¿tienes algo para la basura? ¿Estaba a su gusto, Gregorio, el frapuchino? Adiós, Gregorio, vuelva cuando quiera. Ya no podía más. Me gusta perderme en Madrid entre sus barrios y hacerme pasar por un bohemio o pseudo intelectual que lee, escribe, piensa y habla con sus gentes en cualquier cafetería o rincón. Qué harto salí de la franquicia. Preferí mojarme por las calles que verme atosigado por un camarero pendiente de mis gestos. La lluvia en Madrid también es una maravilla. Lo que más me gusta de Madrid es meterme en su anonimato. Cuando dentro de unos días vuelva, ¿se acordará el camarero de mi nombre?
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